Pasorapa posee el mayor reservorio de ganado criollo con 35 mil cabezas

El municipio de Pasorapa tiene el principal reservorio de ganado bovino criollo del departamento y del país al poseer 35 mil cabezas de ganado; mientras que entre el municipio de Sucre y los chacos cruceño y tarijeño tienen sólo 50 mil cabezas de ganado.

La gran ventaja de este ganado criollo, catalogado como “puro”, es que resiste al cambio climático y sobrevive a las sequías porque es capaz de adaptarse a bosques secos, según el estudio “Bobino criollo, una alternativa al cambio climático” de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).

Estas cualidades hacen que estas reses sean revalorizadas por los especialistas y los propios ganaderos.

Pasorapa es conocido como un municipio netamente ganadero. Cada familia tiene entre 60 y 80 reses; en cambio, las otras regiones del cono sur del departamento tiene un promedio de ocho bovinos por familia, según información del presidente de la Mancomunidad de Municipios del Cono Sur, Eduardo Camacho.

Las reses son fundamentales en Pasorapa para labores agrícolas, la producción de carne, cuero y leche. En 2018, la Alcaldía recibió 35 mil bolivianos por la venta de 2.300 cabezas de ganado, cifra que representa una fuente propia de ingresos para el municipio, después de la recaudación de impuestos, según la secretaria municipal general de Pasorapa, Cinthia Ávila.

Cada ganadero paga 12 bolivianos a la Alcaldía por la salida de reses vivas y 30 bolivianos por el animal faenado. La carne, de sabor agradable pero de consistencia dura, es consumida en el cono sur y parte de Sucre. Los torillos se venden en Punata y gran cantidad se lleva al municipio de Betanzos, en Potosí, donde se usa para tracción.

El ganado pasorapeño es reconocido por ser rústico y resistente, cualidad que ha adquirido tras varios años de adaptación en los bosques secos de esa región.

A pesar del valor del ganado criollo, su cantidad a ido disminuyendo a causa de los depredadores, la migración y la sequía (ver infografía). Sólo en 2016 se perdieron 3 mil cabezas de ganado por la sequía que golpea a esa zona.

Hace 10 años, en el municipio había 45 mil cabezas de ganado y 2.500 ganaderos; actualmente sólo quedan 1.500 ganaderos y 35 mil reses, indicó Ávila.

Este ganado no requiere forraje de buena calidad, se alimenta de yerbas secas, fibrosas y hasta de cactus. Genera poco gas metano, que contribuye al efecto invernadero. En cambio, el ganado exótico de Beni y Santa Cruz es más grande pero requiere gran cantidad de pasto, es más delicado y produce más gas metano, afirmó el responsable del Programa de Conservación de Recursos Genéticos Animales Centro de Biotecnología y Nanotecnología Agropecuario de la UMSS, Sergio Lizeca Baldivieso.

Además, a esta carne rara vez le suministran antibióticos, que se usa con el ganado del oriente, asegura Lizeca.

El ganado criollo pasorapeño se ha convertido en un patrimonio de Cochabamba, asegura Lizeca, porque ha mantenido su pureza intacta desde hace 500 años, cuando llegaron al país las primeras reses españolas.

“Han sufrido un proceso de selección natural en estos ambientes. Los mismos españoles están viniendo a recuperar estos recursos que ellos han perdido”, dijo el especialista

La UMSS y sus investigadores han recomendado a los ganaderos de la zona mantener la pureza de sus animales, pero muchos de ellos quieren mejorarla. Ávila manifestó que la mejora no ha tenido buenos resultados, ya que el ganado traído de Santa Cruz no podía adaptarse y terminaba muriendo.

El estudio de la UMSS, realizado en 2018, detalla que, en Pasorapa, el 70 por ciento de las reses mantiene su pureza y el resto fue mezclado con otras razas. “Podría decir que somos el único reservorio del ganado criollo en América; sólo hay algunos en Colombia”, señala el especialista.

Lizeca cree que la lejanía del municipio (a más de 300 kilómetros de Cochabamba) y su difícil accesibilidad han contribuido a la preservación.

Los otros municipios del cono sur viven de la agricultura y sólo cuentan con algunas reses para tracción, y ven al ganado como un ahorro o alcancía que usan en casos de emergencia económica.

“El cono sur es más agrícola que pecuario, a diferencia de Pasorapa, donde creo que el 90 por ciento vive de la actividad ganadera. La agricultura y la ganadería es un complemento”, dijo el alcalde de Omereque, Héctor Arce.

EL CRUCE CON OTRAS RAZAS DE GANADO NO TUVO ÉXITO

En Pasorapa, el 70 por ciento del ganado bovino es criollo y el resto, mestizo. La introducción de razas exóticas no tuvo éxito por las características del terreno seco, dijo la secretaria municipal general de Pasorapa, Cinthia Ávila.

Los ganaderos introdujeron razas como la Holstein, Pardo Suizo, Cebú y otras para aumentar la producción de leche y carne. Pero éstas no se adaptaron porque necesitan mayor cuidado.

Muchas de estas razas lograron cruzarse con el ganado criollo, por eso la existencia de ganado mestizo, explicó Ávila.

El 85 por ciento del ganado cumple un doble propósito. El 4 por ciento se cría sólo para la producción de leche; el 1 por ciento, para carne, y el 10 por ciento para tracción, señala el estudio de la UMSS.

Históricamente, Pasorapa ha sido un importante proveedor de animales para tracción animal, por lo que presenta baja cantidad de toros en sus rebaños. Además, los productores prefieren a las vacas como reproductoras y para la provisión de leche.

El ganado típico de Pasorapa tiene la siguiente composición: 44 por ciento de vacas, 17 por ciento de terneros, 15 por ciento vaquillas, 9 por ciento torillos, 8 por ciento toros, 4 por ciento novillos y 3 por ciento bueyes. La poca presencia de animales machos se debe a que éstos son preferentemente vendidos.

PUNTO DE VISTA

Jaime Mendieta. Alcalde de Pasorapa

“El ganado de Pasorapa necesita poca agua”

El ganado criollo es más resistente y se ha adaptado al clima de Pasorapa. El clima es semejante al del Chaco boliviano.

Entonces, no necesitan mucha agua. Una vaca lechera requiere más agua y come el doble que un ganado criollo. En Pasorapa, criamos más para el consumo de carne y también para que trabaje en los cultivos, no es para lechería.

Los torillos se venden en Sucre y Potosí. Su precio depende de la edad y su peso. Un torillo de dos años está entre 2.500 a 2.700 bolivianos y si tiene un año está entre 1.800 a 1.900 bolivianos.

Nos dedicamos también a la agricultura, pero es como un complemento. La prioridad es el ganado.

En 2016 hubo una baja considerable, pero así como mueren, también se multiplican. En 2018 se registró un crecimiento y eso ayudó mucho. Cuando el ganado muere o no pueden venderlo, representa una pérdida para las familias. El año pasado se ha vendido varias cabezas de ganado y eso representa buenos ingresos.

Fuente: Los Tiempos

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